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¿Cristo socialista?
En esta batalla donde la falta de información y la ignorancia es lo mas común, para meternos, sin protesta ni pensamiento, en el corral totalitario de este régimen sincretista ideológico, donde el mango se mezcla con la manzana y la patilla y realmente no es ni una cosa ni la otra, se busca agua bendita para legitimarse afirmando con "Jesucristo socialista" y que lamentablemente fieles e inclusive sacerdotes lo aprueban. Esto es una dicotomía en el pensamiento religioso, es una división y hasta una falta de respeto al mismo cristianismo. ¿ Fué Jesucristo socialista? La primera respuesta, obviamente, es NO. Como si nos preguntaran si Jesús de Nazaret fue aviador; no había ni aviones, ni aviadores. Además Cristo es Judío, un Teocrático y lamentablemente nuestros hermanos separados aprueban esta aberración teológica al afirmar que Cristo era socialista. Más aún cuándo observamos a un católico O laico comprometido de grupos de apostolados (Legión de María, Cursillistas, Encuentristas, etc.), expresar y aprobar a este régimen anti cristiano. Que lástima ya que no saben donde están parados ideológicamente. No la Conferencia episcopal Venezolana y la Unión Evangélica de Venezuela se han manifestado al respecto. Lo de los Evangélicos lo entendemos, ya que cada pastor es autónomo y tal vez su formación teológica no es la mas idónea, pero los curas, en donde se estudia a profundidad todo este fenómeno de Dios como presencia, no tiene cabida que lo aprueben. ¿Será la complacencia de algunos Obispos el de tener curas políticos o más bien políticos curas?. Será que algunos de nuestros obispos bailan al son de los
políticos de turno y no están claros de las
verdaderas realidades temporales?.
Todo socialismo busca una propuesta de organización social, de economía, de estado, de leyes e instituciones para producir idealmente una sociedad libre de la miseria y de la escasez, de la dominación política, y de la división social y exclusión. Nada de eso trató Jesús, ni estudió para ello, ni elaboró propuestas. No fue gobernante, ni legislador, ni guerrero, como sí fueron Moisés y Mahoma, por ejemplo. Jesús con su vida y enseñanza fue un maestro espiritual, reveló que Dios Padre es Amor, que Él es la máxima expresión en la tierra de ese amor y que su Espíritu, aceptado por nosotros, nos lleva a ser hermanos. Jesús dio su vida por esa Verdad y por nosotros y se constituyó en Camino de humanidad. Ense&nilde;ó y practicó, empezando por leprosos, pobres y excluidos, que nada hay más grande en la tierra que la persona humana. Invitó al "levántate y camina ", a la conversión y a la responsabilidad personal. Todo lo demás es un medio al servicio de la dignidad humana. El Evangelio no es para aprender medicina, ni economía, ni derecho, ni política, pero sí para conocer y liberar el corazón humano, iluminar el discernimiento humanizador en la construcción de sociedades más libres y justas y utilicemos los conocimientos y desarrollos instrumentales para liberar y no para oprimir. Jesucristo no fue socialista; pero los cristianos pueden serlo, si responsablemente escogen y luchan por construir sistemas socio-políticos y económicos (siempre imperfectos y limitados) que a su juicio ayuden mejor a salir de la escasez y de la miseria y a crear instituciones que permitan el desarrollo integral de la persona humana en libertad y justicia. Canonizar y sacralizar medio siglo de dictadura, transformar propagandísticamente un infierno en paraíso, sin evaluar crudamente sus efectos reales es inhumano y reaccionario. Vendernos la dictadura cubana como "mar de la felicidad" es una falta de respeto a nuestra inteligencia, sentido común y dignidad. El cristianismo en cambio no es un programa sociopolítico, ni propone ningún paraíso en la tierra. Su esencia es el Dios Amor que nos comunica su vida en Jesucristo, que afirma la dignidad de toda persona como lo único absoluto en la tierra y derriba las pretensiones absolutistas de los reinos de este mundo. Ese amor nos hace constructores responsables de sociedades y estructuras más humanas. Las semillas del "Reino de amor, de justicia y de paz" están presentes en la historia y dirigen la vida cristiana, pero la plenitud está en el amor de Dios más allá de los límites de la decena de años que vive cada uno de nosotros. Deseo citar palabras de nuestro recordado Juan Pablo II sobre el verdadero oficio de los sacerdotes: "Como el Obispo y en comunin con él, el Presbítero evangeliza, celebra el Santo Sacrificio y sirve a la unidad. Como Pastor que se empeña en la liberación integral de los pobres y de los oprimidos, obra siempre con criterio evangélico".(Puebla No. 695-90). Recordemos las palabras del Papa Juan Pablo II en México: "Sois sacerdotes y religiosos: no sois dirigentes sociales, líderes políticos o funcionarios de un poder temporal. Por eso os repito: No nos hagamos la ilusión de servir a1 Evangelio si tratamos de "diluir nuestro carisma a través de un interés exagerado hacia e1 amplio campo de los problemas temporales"(Discurso a los sacerdotes diocesanos y religiosos, 27 de enero de 1979) . En realidad, ésta es la figura del sacerdote que la Iglesia requiere y nuestro pueblo anhela: hombre de Dios, ministro de la Palabra y de la Gracia, servidor ejemplar y entregado a la comunidad. ¿ Será acaso que algunos sacerdotes en la zona nunca han leído esto?,¿Será que bajo la mirada complaciente de superiores y obispo ya no son cristianos? ¿Con que cara nos pueden orientar sobre las verdades de Jesucristo, cuando con sus acciones son contrarios a su labor especifica?. ¿ Cuál es la posición de la Iglesia ante la participación directa de los sacerdotes en la política?. El Código de Derecho Canónico prohíbe a los clérigos la aceptación de «aquellos cargos públicos, que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil» (cf. número 285, 3). Para hacer una excepción a esta disposición se requiere una dispensa del obispo local quien sólo debe conferirla en circunstancias especiales. ¿Pero este régimen será una circunstancia especial? ¿Qué obispo dignamente cristiano permitir´a que ejerza política cualquier sacerdote bajo estas condiciones? Y los superiores religiosos, ¿porque son tan complacientes alejándose de la verdadera espiritualidad del sacerdote?. El Derecho Canónico explica además, en el número 287, que los clérigos deben trabajar a favor de la paz y la justicia y en el segundo párrafo añade: «No han de participar en los partidos políticos ni en la dirección de asociaciones sindicales, a no ser que, según el juicio de la autoridad eclesiástica competente, lo exijan la defensa de los derechos de la Iglesia o la promoción del bien común». Por tanto, no hay una exclusión categórica de la intervención directa de los sacerdotes en la vida política. Sin embargo, según el Código de la Iglesia, debe considerarse como algo excepcional y sólo cuando lo pide el bien común y la defensa de la Iglesia. En todo caso, siempre debe contar con la aprobación y permiso de las autoridades eclesiásticas pero todos sabemos que este régimen es contradictorio con el oficio del sacerdote y más aún el de la doctrina cristiana. Lo que podemos estar bien seguros es que estos sacerdotes "socialistas" están perdidos de su verdadera vocación y más aún que los cristianos que piensen que Jesucristo era socialista, están muy lejos de una realidad histórica y teológica. Ya basta de un clero complaciente, es mejor tener pocos sacerdotes y verdaderos sacerdotes que políticos que de ves en cuando ejerzan la función de sacerdotes, o es lo uno o es lo otro. Basta de que nuestros obispos locales sean tan complacientes en esto y que realmente sean luz para quienes como yo buscamos un ejemplo en ellos. Yo
reconozco que soy un pecador y que soy un hombre imperfecto, pero eso
no me excusa, también la iglesia tiene que reconocer que se
ha equivocado en la manera de llevar esta situación que nos
esta afectando en la educación y en la
religión. Que lamentable el ver Colegios
católicos que apoyan este régimen y se han
alejado de su verdadero sentido por el cual fueron creados que
es:"EVANGELIZAR MEDIANTE DE LA EDUCACIÓN", y no
ideólogizar mediante la política.
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