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¿Los
Curas son de derecha o de izquierda?
Los Curas no son de derecha ni de izquierda; están por encima; es decir, de otra dimensión que no tiene nada que ver con unas categorías políticas que por otra parte están ya hasta pasadas de moda. Lamentablemente, caemos todos, de manera especial, los católicos y desde luego también muchos periodistas, en las trampas del lenguaje, que la sociedad actual nos tiende constantemente. Una de ellas, cada vez más evidente, es la de aplicar al mundo eclesial, al ámbito de la vivencia de la fe, categorías de orden político, o económico, o de estructuración de la sociedad, que no tienen nada que ver con la Iglesia. Ocurre también con la palabra democracia. El Señor, en el Evangelio, no dijo “vamos a hacer unas elecciones, unas primarias”; no, dijo: “tú eres Pedro, y eligió al que iba a ser cabeza de la Iglesia”; ni tampoco dijo “voy a hacer un referéndum sobre la verdad” sino “yo soy la verdad”. De modo que aplicar categorías de otro orden diverso a algo como la Iglesia, no tiene el menor sentido y quienes lo hacen se equivocan. Si lo hacen adrede, todavía se equivocan más, obviamente. Pero Lamentablemente existen algunos curas que no están muy claros de su misión sacerdotal y que por un individualismo propio y egocentrismo, asumen posiciones políticas partidistas, haciéndole mucho daño a la fe , a la Iglesia. Podrán hacer muchas donaciones, manejar “Fundaciones”, aparecer en televisión con Gobernadores y Alcaldes, pero en nada eso supera el oficio del Altar, el oficio de la sencillez, el oficio de ser sacerdote como Cristo, que no tuvo la necesitad de ser verde, verdecito o rojo rojito, para hacer su labor bien. Estos sacerdotes lamentablemente hacen esto, porque en el fondo saben que no son buenos como sacerdotes, que su vocación no es verdadera y necesitan de complementos para ellos mismos convencerse de que pueden ayudar al prójimo y de que son “Buenos”. Pero el verdadero sacerdote va más allá del mundo, sobrepasa realmente su persona y se convierte en un Cristo más.
Es
posible que la imagen de los sacerdotes en los medios de
comunicación
no esté muy bien tratada. Y, por tanto, sea
difícil
explicar hoy qué es un sacerdote. Sin embargo, si miramos a
Juan Pablo II nuestras dudas se aclaran. El Papa es el gran
párroco
del mundo. Cada año, Juan Pablo II escribía a
todos los
sacerdotes una carta con motivo del jueves santo. El Papa
comenzó
a forjar su corazón y su inteligencia de padre y pastor
desde
el día de su ordenación sacerdotal. Fue su
inicial
ministerio la mejor escuela de caridad, de vida y de entrega a la
Iglesia. Con motivo del cincuenta aniversario de su
ordenación
sacerdotal, escribió un precioso libro en el que contaba su
vocación al sacerdocio. Y decía “si se
analizan las
aspiraciones del hombre contemporáneo en relación
con
el sacerdote, se verá que, en el fondo, hay en el mismo una
sola y gran aspiración: tiene sed de Cristo. ¡Al
sacerdote se le pide a Cristo! Y de él, el hombre
contemporáneo, tiene derecho a esperarlo, ante todo mediante
el anuncio de la Palabra”.
Como podemos observar, el Papa no pedía sacerdotes Rojo Rojitos y Blanco Balanquitos, pedía que sea un Cristo más mediante el anuncio de la Palabra. Es claro, no se necesitan sacerdotes que ocupen otros cargos, para eso están los políticos, necesitamos guías espirituales de verdad, aquellos que con sinceridad de corazón asuman su vocación. Cuantos sacerdotes se necesitarían así? “Señor danos pocos, pero buenos sacerdotes y que esos pocos y buenos sacerdotes mediante su ejemplo , puedan dar muchas y buenas vocaciones, y así tener mediante pocos y buenos sacerdotes, muchos y buenos sacerdotes. Amen” |




