O.S.M.T.H.



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El Temple desde el punto de vista económico-financiero.
 Por Rafael Abel Díaz Balaguer.



Para conocer e interpretar a la Orden del Temple, ha de estudiarse desde los siguientes puntos de vista:

El Religioso
* El Histórico – Militar
* El Esotérico
* El Económico – Financiero

Sobre los tres primeros aspectos se han escrito infinidad de libros y tratados y se ocupan y se han ocupado cientos de autores e investigadores de diversos países, pero de donde menos se ha escrito es sobre los aspectos económicos, sobre los cuales realizaremos estos comentarios.

Mucho se ha hablado y escrito aseverando que los Templarios fueron artífices de su propia decadencia al olvidar sus famosas Reglas y su objetivo  primordial de la defensa de Tierra Santa, y fueron víctimas de sus codicia y de un manejo interesado de sus inmensas riquezas.

Pero si nos olvidamos por un momento de estos objetivos más o menos “oficiales” que han sido tratados por muchos autores e historiadores y nos ponemos a pensar que la creación de la Orden y su posterior actuación obedeció a un objetivo mucho más abarcador y primordial; podemos concluir que el objetivo principal era:

La creación de un nuevo orden en Occidente impulsando un tipo de civilización que hoy denominaríamos occidental y cristiana.

En muchos escrito del Cister, su joven abad proclamaba la necesidad de que la humanidad estuviera organizada para que los hombres cumplieran sus objetivos materiales y espirituales.

San Bernardo pregonaba que una organización política de la civilización debía tener como objetivos básicos tres elementos:

1.- Garantizar pan, o comida a sus componentes
2.- Aplicar el conocimiento para obtener las mejores herramientas.
3.- Garantizar la circulación del conocimiento, los bienes y los hombres. En una palabra manejar los medios de comunicación (Caminos y mares).

A estos conceptos se le debía agregar que los que ejercían el poder debían ser responsables de la seguridad y la aplicación de justicia. A su vez debía existir una fuerza compuesta por un ejercito poderoso, rica en los aspectos materiales, pero con una salvedad, ésta debía ser manejada por gente desinteresada en sí misma, protegiendo toda actividad humana. Hacia hincapié también, en que esta concepción de civilización debía tener como pilares la espiritualidad y el conocimiento.

Si tenemos en cuenta estos objetivos primigenios, sembrados por el gran visionario que fue Bernardo de Claval, nos damos cuenta que a la luz de conceptos modernos de civilización, progreso y cultura, resulta totalmente lógico y necesario alcanzar el poder económico, pero no como un poder más, agregándolo al militar, sino más bien como una herramienta indispensable para el cumplimiento de un objetivo.

Muchos autores le asignan un papel secundario a la actividad templaría en el plano financiero, además la toman como causante de su decadencia.

Pero una vez más, creo que nos equivocamos y subestimamos a la Orden. Esta operación, para el templarismo, es una de las más importantes herramientas y principal eje de una superior misión civilizadora, Conceptualmente San Bernardo afirmaba que ninguna obra civilizadora podía desarrollarse sin tener seguridad en un intercambio, y que éste debía hacerse en todos los niveles y al alcance de todos los involucrados.

Este intercambio generalizado se debía llevar a cabo con honestidad, seguridad en los registros contables y administración, como continuidad en el tiempo, con reglas claras conocidas por todos. Había de aplicarse por igual a reyes y pequeños comerciantes, y servir para capitales chicos o grandes, y ser brindado por una institución, no cabía duda de que la única que podía llevar adelante tan ambiciosa operación era el Temple.

Todo estaba contenido en las Reglas inspiradas por San Bernardo: la Orden debía ostentar el poder, pero ninguno de sus componentes caballeros podía sacar ventajas personales de ello.

No hay duda de que la actividad del Temple en Occidente, mucho más financiera que militar, tenía objetivos que sobrepasaban sobradamente, si tenemos en cuenta sus resultados, las necesidades militares y estratégicas de Tierra Santa.

El propósito de este trabajo es mostrar los aspectos económico-financieros de la Orden del Temple. Como esta actividad se desarrolló principalmente en Europa Occidental, nos ocuparemos de la organización templaría de este continente y no nos detendremos en la organización de la Milicia Templi en los reinos cristianos de Ultramar, que es bien conocida por todos.

No existe ninguna duda de que los Templarios de Tierra Santa no hubieran existido ni hubieran podido realizar su misión sin los Templarios de la retaguardia, los que actuaban y trabajaban en Europa. Unos eran la punta de la lanza los otros eran el asta que les proveía de hombres, armas, caballos, pertrechos, comida y fundamentalmente: dinero.

Para ambos grupos regía la misma Regla, utilizaban la misma vestimenta, efectuaban las mismas oraciones, tenían los mismos derechos y obligaciones y obedecían a un único Maestre, pero, evidentemente, las varias ramas de la Orden desarrollaron diferentes actividades y habilidades según en que estaban implantadas. Una vez  más el temple demuestra su gran versatilidad y pragmatismo.

Inglaterra, Francia y España eran las tres regiones más importantes de Occidente y las más importantes para la Orden, estas eran sus depósitos, sus graneros y sus arsenales.

En cada una la Orden encontró una acogida más que favorable, desde sus más tempranos días recibió donaciones, tierras, edificios, hombres.

Cada una de estas tres provincias (Francia, Inglaterra y España) tuvieron distintas funciones dentro de la Orden y más importes aún si tenemos en cuenta las disímiles relaciones con los soberanos en cuyos reinos actuaban. En todas la Orden poseía y administraba grandes extensiones de tierra.

Inglaterra se asemejaba a un puñado de arena que se hubiera distribuido por su territorio, donde cada grano representaba una granja o un castillo. En Francia en cambio, 9.000 factorías y encomiendas cubrían todas las rutas de su actual territorio. En España, done no era fundamental la producción sino la lucha contra los moros, solo en Aragón había 38 castillos fortificados enclavados y dominando señorías completas. Además administraban y cuidaban más de 120 pueblos pequeños.

Pero en sentido contrario en España con respecto a las otras dos, la Orden no era predominantemente una hermandad caballeresca dedicada a la economía. La rama española sin duda tenía como misión pelear contra los moros en la reconquista de Aragón, y más hacia el Sur estuvo empeñada en ello casi hasta su disolución, pero por ello obtuvo un tercio del reino de Aragón. Movida inteligente típica de los Templarios de Europa.

Continua...



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